Tips para cazar a un infiel

Escrito   ▪  12/06/2017

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¿Cuáles son las causas más frecuentes de la infidelidad?

Hay causas para ser infiel como estrellas en el cielo, porque la infidelidad es un síntoma de que algo anda mal en la pareja. Quiero aclarar que estoy hablando de parejas normales, no de parejas en la que hay un adicto al sexo, un play boy o una mujer aventurera, a ellos les gusta ser infieles y estos casos son medio patológicos.

Tenemos todos los días razones para ser infieles, como los fallos y conflictos dentro de la pareja. Una mala sexualidad es un caldo de cultivo para que el hombre sea infiel, un hombre no puede vivir sin sexo y si no lo puede conseguir con su mujer lo va a buscar en otro lado.

Las mujeres los vivimos criticando porque no tenemos ese problema, nosotras llegamos al sexo a través del afecto, pero un hombre sin estar enamorado puede tener sexo, porque ellos después del sexo es que llegan al afecto. Y siempre digo que papa Dios nos lo puso en chino: porque el hombre si está tenso le encanta tener sexo para relajarse, la mujer para poder tener sexo tiene que estar relajada (risas), somos muy distintos.

Las mujeres se culpan y sienten que no son buenas amantes cuando enfrentan una situación de infidelidad.  

La sexualidad es algo muy vulnerable en el aspecto emocional porque a nadie le gusta sentir que es malo en la cama, automáticamente eso es como un trauma en la mujer y en el hombre más, porque una de las cosas que la sociedad le exige al hombre es que sea buen amante, pero no se lo enseña.  

Necesitamos no tanta información sino educación sexual,  prepararnos para ser pareja, para elegirla, ver cómo nuestros padres y la familia en que crecimos va a influir en nuestra vida de pareja y nuestra vida sexual. 

¿Cuántas veces perdonar? Hay personas que con una sola infidelidad dicen chao y otras perdonan una y otra vez al reincidente…

Siempre se debe perdonar, porque cuando tú no perdonas te haces daño a ti mismo. Se sabe ya que la incapacidad de perdonar nos da entre otras cosas, infartos y cáncer. Sin embargo, mucha gente perdona, pero no puede volver a confiar porque  la confianza se destruye en un segundo y fueron años para construirla. Otra cosa a tener en cuenta para saber qué hacer es conocer qué ocasionó esa infidelidad. 

¿Entonces, de acuerdo con el tipo de infidelidad es que se perdona o no?

Hay dos tipos de infidelidad: una es la aventura. Creo que siempre una aventura se debe perdonar, claro, si no es una todos los meses. La aventura es cuando, por ejemplo, una  mujer o un hombre van a un congreso.  

A mi marido no lo dejo ir a congresos, esa es una de las tácticas que voy a enseñar, no hay que dar oportunidades para la infidelidad porque hay muchas.

Pero supongamos que él tiene que ir solo: cuatro, cinco  traguitos demás, un ambiente adecuado, una mujer interesante y pueden terminar en la cama.

Y cuando él se despierta: ‘¿Qué yo he hecho?’ ‘Si Nancy sabe eso me mata, no quiero perderla’. Y nunca llama a esa  mujer. Esa es una aventura y se perdona, pero esas son cosas que hay que evitar: no dar una oportunidad a una aventura, porque todos estamos en riesgo de ser infieles, ya que nadie es totalmente feliz ni totalmente satisfecho. 

¿Pero la infidelidad que no es producto de una noche loca, qué?

A mí me preocupa cuando hay un lazo afectivo con la otra, cuando es algo duradero y en muchos casos, hasta cuando hay hijos con la otra.

Ahí hay un triángulo donde uno está sobrando. Ese triángulo sí es peligroso. Ahí no queda títere con cabeza. La amante termina deprimida, alcoholizada o metida en droga o muy mal emocionalmente: va destruyendo su trabajo, su relación con los demás, todo.

La mujer engañada, que siempre lo sabe aunque diga que no,  pues una mujer cuando la engañan lo intuye,  también se deprime. Empieza a pelear, a perseguir y aquello no es vida. Y por otro lado, el hombre está entre dos personas halándolo en dos direcciones contrarias y se rompe. El hombre que es, en este caso, el infiel, es el que más sufre. 

¿Hum, ¿¡El que más sufre!?

Sí, porque si está enamorado de la amante, por lealtad a su mujer, por los hijos, por cuestiones económicas no acaba de dar el paso. Por eso le dicen amantes, es generalmente a ellas a las que aman. Pero las estadísticas son drásticas: de cada diez mujeres que tienen un hombre casado de amante, solo 1 se va a casar con ella.   

En caso de perdón, ¿ jamás se debe volver a tocar el tema del engaño?

Siempre hay que hablar. Tú no puedes prohibir un tema en la pareja porque la pareja  es un espacio de comunicación, de emociones y de sentimientos. Una mujer que diga ‘esto me dolió, yo sufrí’ y un hombre que diga: ‘¿por qué te hice esto?, perdóname’, es lindo que se hable eso. Hay cosas que yo prohíbo en terapia que se hable: detalles de la sexualidad. Eso jamás se debe hablar.    

¿Sabe, a través de estadísticas, si  las mujeres infieles en Latinoamérica han superado a los hombres infieles?

Últimamente como la mujer está más en contacto con hombres porque está trabajando y por otros asuntos, se ha disparado la infidelidad femenina y hay países de Europa en que esta está por encima  de la masculina. Pero no creo que en Latinoamérica aunque esté pasando lo vayamos a saber, porque la mujer tiende a decir que no fue  infiel, aún si es una encuesta.

Está tan penalizado esto que  aquí una mujer infiel es algo que comienza con p y los primeros que no la perdonan son sus hermanos, sus padres.  Es como ser una leprosa. Al hombre se lo aplauden, casi siempre culpan a la mujer,   a él se lo perdonan más fácilmente.

¿Por qué a los hombres les es más difícil manejar la infidelidad de la pareja? ¿Por qué llegan a extremos de agredirlas o hasta matarlas?

Por machismo.  Al hombre siempre se le dio permiso para ser infiel y para poder expresar su sexualidad.  A la mujer no.  Hay una doble moral grande en cuanto a la imagen femenina para el hombre. El hombre quiere una que comience con ‘p’ en la cama y anda buscando una Virgen María para casarse y  que críe a sus hijos.

Yo tuve el caso de una mujer que me decía, ‘nunca  me han hecho sexo oral porque yo solo me he acostado con mi marido y nunca me lo ha hecho y mis amigas me hablan que eso es maravilloso y yo no sé cómo decírselo a él’. Le dije, bueno, ponle el tema.  Cuando le puso el tema, él le preguntó: ¿con quién es que te estás acostando que tú me estás preguntando? ¡Fíjate hasta donde llegan!

Además, el hombre, siempre se ha dicho, es el que sabe de sexo, sin embargo, los estudios dicen que quienes más estudiamos el sexo somos las mujeres.

Entonces, hay todo ese tabú de que la mujer es santa como la Virgen María, que debe ser fiel, que incluso no debe expresar ni decir que siente deseo sexual. Todo eso está detrás de esa situación. También, ya se sabe, y eso sí es válido, que una mujer difícilmente se acuesta con un hombre si no está enamorada o por lo menos le gusta mucho.

Por ende, el de ella no le está gustando o hay mucha insatisfacción. Todas esas concepciones inciden mucho. Además, que ser un macho es que su mujer esté ‘pidiendo auxilio’ todos los días. Entonces, si su mujer le está pegando cuernos  su supuesto machismo queda cuestionado y eso no es verdad.

Porque las razones que llevan a las mujeres a ser infieles son muchas. Yo conozco mujeres que dicen es que mi marido me satisfacía más, pero emocionalmente yo no estaba conectada a él. Y por eso son infieles. 

¿Por qué se dice que a las mujeres infieles es más difícil que las pillen?

Porque tenemos más ocasiones, por ejemplo. La mujer dice que va a llevar a su hijo al médico o que va a una reunión del colegio o va a visitar a una amiga.

Y cuando tiene sexo es algo que ha pensado, que ha ido programando, que ya está decidido.

El hombre no, el hombre tiene sexo, se baña y llega a su casa normal, a menos que tenga una amante, porque cuando tiene una amante se le nota: empieza a beber, se pone irritable, no busca a la mujer o la busca mucho para que no sospeche, empieza a rebajar, se compra calzoncillos nuevos, cualquier mujer que está pilas, se da cuenta. Hummmm, ¿qué está pasando aquí? Empieza a llegar tarde, que la reunión se prolongó, hummmm. Y el teléfono escondiéndolo. La mujer no. La mujer maneja mejor esta situación.

Y normalmente no es común que una mujer casada salga a tener sexo  y vuelva sin ningún lazo. Cuando empieza a meterse el vínculo afectivo, a los dos se les hace difícil, porque están enamorados.  Y es muy difícil disimular cuando uno está enamorado. Entonces, cuando los hombres tienen aventuras casi no se notan. Pero si se enamoran, creo que se les nota igual que a la mujer.

¿Qué otras señales hay para cazar a un infiel?

Sobre todo la sexualidad: o desaparece o se acrecienta. Tú dices: ‘¿y qué le pasó a este? ¿Bebió testosterona?’ Porque quiere tapar o porque, por sentir culpa, te empieza a tratar mejor, a regalarte, a invitarte y tú te dices, ‘pero si este nunca fue así’.  

Y es quizá porque a la otra la está invitando y regalando, entonces por culpa lo hace contigo. O pasa al otro extremo: empieza a quejarse de todo, a criticarte el día entero, no te busca en la cama. Y no controla sus erecciones. 

Una  mujer puede que no le guste el marido, usa un lubricante y piensa en el amante y puede tener sexo, pero el hombre si está muy enamorado de la otra puede empezar a tener disfunción eréctil.

Honda herida...“Hay mujeres que se pasan años diciéndole al marido que fue infiel : ‘Dime si era esto lo que tú hacías con ella’, ¡en medio del sexo!   Y hombres que dicen también: ‘¿El te hacía esto mejor que yo?’ Eso es horroroso.  Hay detalles que en vez de ayudar a recobrar la confianza lo que hacen es, como a una herida, echarle limón y siempre se debe ir a terapia de pareja. Es  casi imposible superar una infidelidad sin la ayuda de un terapeuta, porque eso va a mover mucha rabia, va a herir, es una ralladura en el disco duro del cerebro”.

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